
Protección precisa y liviana para volver al juego!
Máscara
El antifaz o máscara de protección para fracturas está diseñada para proteger el rostro durante una práctica o evento oficial deportivo, especialmente durante la recuperación de lesiones en la nariz, pómulo, órbita o maxilar. Se fabrica de manera personalizada a partir de un escaneo 3D (ó fotografías para pacientes a distancia) del rostro, lo que permite obtener un ajuste anatómico preciso. Mediante diseño digital se definen las zonas de apoyo y alivio, evitando ejercer presión directa sobre el área lesionada y ayudando a distribuir los impactos hacia sectores seguros del rostro. Se produce con materiales resistentes, livianos y aptos para el uso deportivo. Incorpora un acolchado interior mínimo de apoyo en los puntos de contacto y correas regulables para brindar estabilidad, comodidad y libertad de movimiento durante el entrenamiento o la competencia. Cada dispositivo se adapta al tipo de lesión, la anatomía del deportista y las exigencias de su disciplina. Su utilización debe contar con la indicación y autorización del profesional médico tratante.


DOS formas de fabricar la Máscara de protección
1. Molde digital (escaneo/fotos)
Consulta presencial
Para pacientes locales, realizamos un escaneo 3D del rostro. A partir de este registro obtenemos un molde digital preciso para diseñar y fabricar la máscara a medida.
Consulta a distancia
Si vivís en otra ciudad o país, podés enviarnos fotografías de tu rostro siguiendo las indicaciones de un manual específico. Estas imágenes nos permiten obtener la información necesaria para desarrollar la máscara de manera remota.
En ambos casos, cada máscara se fabrica de forma personalizada para brindar protección, comodidad y un ajuste adecuado durante la actividad deportiva.
2. Diseño personalizado
A partir del escaneo/fotos se crea un modelo digital de la máscara. En esta etapa se definen la forma, los apoyos, la apertura de los ojos, el sector de mayor protección y las características específicas para un correcto tratamiento.
3. Impresión 3D y terminación
Se fabrica mediante impresión 3D y posteriormente se realizan las terminaciones, el montaje de los ajustes y los controles necesarios.
4. Colocación y ajuste
En una nueva consulta (envío a domicilio) se coloca la máscara, se verifica su adaptación y se realizan los ajustes finales para que la presión sobre el rostro sea la indicada. El paciente y sus responsables reciben las indicaciones de uso, limpieza y cuidado.
Protección facial
en deportistas
Los deportistas profesionales utilizan máscaras de protección facial para reducir la exposición de una zona lesionada ante golpes accidentales durante actividades como fútbol, básquetbol, hockey y otros deportes de contacto. Estas máscaras pueden indicarse durante la recuperación de fracturas nasales, del pómulo, la órbita u otras estructuras del rostro, así como después de determinadas cirugías. Su diseño personalizado permite adaptarlas a la anatomía del deportista, aliviar la presión sobre el área afectada y distribuir posibles impactos hacia zonas más seguras.
Al ser livianas, resistentes y estables, brindan protección sin limitar significativamente la visión, la respiración ni la movilidad. De esta manera, pueden acompañar el retorno progresivo a los entrenamientos y la competencia, ayudando al deportista a recuperar seguridad y confianza.
Su fabricación requiere controlar cuidadosamente los puntos de apoyo, mantener una separación adecuada y generar una cámara de aire sobre la fractura para evitar la presión directa. Además, la estructura está diseñada para deformarse de manera controlada y evitar todo tipo de movimientos ante impactos frontales o laterales, ayudando a distribuir la energía del golpe. Sus bordes se adaptan al rostro del paciente y se terminan cuidadosamente para no causar lesiones al usuario ni a otros deportistas. No solo debe proteger al paciente: también debe ser cómoda, segura y amigable con todo el entorno de juego.
La máscara no reemplaza el proceso de recuperación ni elimina completamente el riesgo de una nueva lesión. Su utilización debe ser evaluada y autorizada por el médico tratante, de acuerdo con el tipo de fractura, la evolución clínica y las exigencias de cada disciplina deportiva.









